Pascuala Juana Huaynacho Choquehuayta, una maestra de educación inicial de 36 años y madre de tres hijos, fue brutalmente asesinada por su expareja en su vivienda del asentamiento San Juan Bautista, en Sechura. El crimen ocurrió la tarde del lunes, cuando la docente regresaba a casa tras cumplir su jornada laboral en la I.E.I. 370 del sector Santa Clara, en el distrito de Cristo Nos Valga.
Según los vecinos, tras su llegada se escucharon gritos, golpes y una fuerte discusión. Minutos después, todo quedó en silencio. Preocupados, alertaron a la Policía y al Serenazgo, quienes al ingresar a la vivienda encontraron a la maestra sin vida, tendida sobre un charco de sangre, con heridas en el cráneo y cortes en el cuerpo. Cerca de ella, un tubo de fierro revelaba la violencia del ataque.
En el patio trasero de la casa, los agentes hallaron al feminicida, José Luis Enríquez Chiclla, de 39 años, quien se había quitado la vida colgándose del soporte del techo. Vestía una polera turquesa, pantalón negro y zapatillas blancas. Se presume que, tras cometer el crimen, el agresor se suicidó.
Juana había migrado a Sechura desde Arequipa hace un año, buscando una nueva vida libre de violencia para ella y sus tres hijos, luego de años de maltrato por parte de Enríquez. Sin embargo, la obsesión del agresor lo llevó a perseguirla hasta la región Piura, donde finalmente concretó el atroz crimen.
El feminicidio ha causado profundo dolor en Sechura y Cristo Nos Valga, donde la docente era muy querida por los padres de familia. Hoy, tres menores han quedado en la orfandad, víctimas indirectas de la violencia de género que una vez más cobra una vida inocente y deja una comunidad sumida en la indignación y el luto.















