El río Piura está en riesgo y podría desbordarse con mayor rapidez que en 2017 debido a su menor capacidad hidráulica. La alerta sobre el río Piura ha sido planteada por la especialista en sedimentación María Sofía Dunin-Borkowski, quien advierte que el cauce hoy tiene menos espacio para contener grandes volúmenes de agua, lo que incrementa el peligro ante un evento extremo.
Según explica la ingeniera forestal, el problema no se limita a la intensidad de las lluvias o al aumento del caudal, sino a la acumulación progresiva de sedimentos que reducen el ancho y la profundidad del canal natural. Este proceso, que se ha intensificado en los últimos años, actúa como un “estrechamiento” del río, disminuyendo su capacidad de respuesta ante crecidas.
Uno de los puntos críticos es la represa de Los Ejidos, cuya capacidad de almacenamiento se ha visto afectada por el arrastre constante de tierra desde la parte alta de la cuenca. No obstante, la situación más delicada se registra aguas abajo, entre Piura y Sechura, donde el sedimento se deposita directamente en el cauce, elevando el lecho y reduciendo su sección hidráulica.
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Este escenario implica que, ante una venida significativa, el agua podría desbordarse con un volumen menor al registrado en 2017, pero con mayor velocidad. La erosión en la parte alta de la cuenca, agravada por lluvias intensas y pérdida de cobertura vegetal, desprende suelos agrícolas que terminan acumulándose en la parte baja, generando un efecto en cadena que impacta tanto a productores como a zonas urbanas.
Frente a esta problemática, la especialista propone un enfoque integral de manejo de cuenca que incluya prácticas de agroforestería, recuperación de cobertura vegetal y estrategias para aumentar la infiltración del agua en el suelo. Reducir la escorrentía superficial no solo disminuiría el arrastre de sedimentos, sino también la presión sobre el cauce en los tramos más vulnerables.
Asimismo, plantea evaluar técnicamente una salida más eficiente del río hacia el mar, siempre considerando la protección de los humedales y ecosistemas costeros de Sechura. El llamado final es a fortalecer la prevención, la planificación territorial y el control del crecimiento urbano en zonas de riesgo. Porque el riesgo no es eventual: es acumulativo, y cada año sin intervenciones estructurales reduce el margen de respuesta ante un nuevo evento extremo.














