Hace casi dos meses, el 12 de marzo de 2025, cinco pescadores abordaron la embarcación “Mi Juanita” desde el puerto de Pucusana para entrar a la mar en busca de la pota. Ninguno pensó que era el inicio de una verdadera odisea que comenzó pocos días después cuando se les descargó las baterías.
El 19 de marzo, los tripulantes se comunicaron con sus familias para informarles de lo sucedido y que una embarcación iba a prestarles ayuda. Desde esa fecha no volvieron a saber de José Luis Albines Mendoza (52 años), de su hijo José Gabriel Albines Machacuay (31 años), de Vladimir Ciro González Peña (32 años), del colombiano Jhony Andrés Izaza López y de un quinto tripulante cuya identidad no ha sido confirmada.
A partir de ese momento, la incertidumbre y desesperación invadió la mente y el corazón de sus familias quienes iniciaron la dura tarea de buscar ayuda para poder ubicarlos, una ayuda que según su testimonio, no la encontraron en el Perú, hasta que viajaron a Ecuador para poner una alerta la cual terminó ayer con la feliz noticia de que la BP Aldo, una nave del país vecino los había encontrado a 562 millas del litoral ecuatoriano, sanos y salvos, desnutridos y deshidratados pero con vida, cerca de las islas Galápagos.
MILAGRO
“Sentí una alegría inmensa, yo no contaba con ello, pensaba que la noticia iba a ser otra porque las esperanzas se me acababan, yo solita me resignaba porque era ya mucho tiempo. Solo agradecer a Dios por hacernos este milagro”, dijo muy emocionada, Mirtha Machacuay Jiménez, esposa de José Luis, madre de José Gabriel y a la vez suegra de Vladimir, quien esta mañana nos recibió para compartir su alegría junto con su familia y vecinos.
Mirtha dijo que su hija María de Los Ángeles fue quien le dio la noticia. “Ayer me llama a las siete y media para decirme: ‘Encontraron a mi papá, a mis hermanos ya los encontraron'”, contó Machacuay Jiménez.
Agregó que desde que perdieron contacto con ellos, buscaron ayuda con las autoridades marítimas del Perú pero que no los apoyaron.
“Mi hija María de Los Ángeles había recorrido varios lugares para que nos presten ayuda acá en el Perú para que los busquen pero nunca tuvimos respuesta de la Marina de Guerra, nadie nos apoyó acá” en el Perú”, señaló.
Por ahora esperan que esta vez las autoridades peruanas participen gestionen la repatriación de sus seres queridos, un trámite que deberá durar más de una semana ya que primero deberán desembarcar en las islas Galápagos, y luego navegar hacia uno de los puertos ecuatorianos, lo cual demandará entre seis a ocho días.














