El presidente de Bolivia, Luis Arce, anunció una serie de medidas para mitigar la crisis de escasez de combustibles y la falta de dólares en el país. Entre las acciones implementadas destacan el teletrabajo, la jornada laboral continua y la adopción de clases virtuales en las principales ciudades. Estas estrategias buscan reducir la demanda de transporte y garantizar la continuidad de las actividades económicas y educativas.
En las últimas semanas, la escasez de combustibles ha generado largas filas en las estaciones de servicio, afectando a diversos sectores productivos. El gobierno atribuye esta problemática a la falta de dólares para importar carburantes. Para hacer frente a la situación, Arce expresó su preocupación y anunció un plan de 10 medidas, entre las cuales se incluyen la reducción del uso del parque automotor del sector público y el incremento de la distribución de combustibles en estaciones de servicio.
En el ámbito laboral, se estableció un horario continuo para el sector público y privado en las nueve capitales departamentales y en El Alto. Además, se habilitó el teletrabajo para reducir el consumo de combustibles. En el sector educativo, se autorizó la implementación de clases virtuales en las ciudades afectadas, de acuerdo con la evaluación de los servicios departamentales de educación.

El gobierno también implementará una aplicación móvil para informar en tiempo real sobre la disponibilidad de combustibles. Asimismo, se destinarán estaciones específicas para el abastecimiento de transporte público y se priorizará el suministro de carburantes a sectores clave como el agropecuario, la salud y los servicios básicos. Estas acciones buscan mitigar el impacto económico de la crisis.
Arce descartó medidas como la devaluación o la eliminación de subsidios a los combustibles y enfatizó que el problema es una falta de liquidez de dólares transitoria. Por ello, instó al Legislativo a aprobar créditos externos por más de 1.600 millones de dólares para estabilizar la economía. Además, reafirmó que Bolivia no enfrenta una crisis estructural y desestimó cualquier posibilidad de renunciar a la Presidencia.














