La posible ocurrencia de un Niño Costero de larga duración y magnitud fuerte, previsto hasta marzo de 2027, incrementa los riesgos para el agro piurano. Como ocurrió en 2023, las elevadas temperaturas afectarán el desarrollo de cultivos como el mango, el limón, la uva y el arándano.
Frente a este escenario, es clave impulsar la tecnificación del riego, fortalecer la sanidad agraria y acelerar la ejecución de infraestructura para la gestión del riesgo para elevar la productividad de los principales cultivos y reducir la vulnerabilidad de los productores frente a eventos climáticos extremos.
Crecimiento
En mayo de 2026, productores de arroz de Piura realizaron protestas para exigir medidas frente a la caída de los precios del cultivo, uno de los más importantes para la economía regional. Además, la llegada de un Fenómeno El Niño Costero con intensidad fuerte aumentaría la exposición del sector a temperaturas por encima de lo normal, lluvias intensas y deslizamientos.
Esta situación es relevante debido al peso que tiene el agro en la región: representa la décima parte del PBI y genera empleo para tres de cada diez piuranos.
Entre enero y abril, el sector agropecuario de Piura registró una expansión de 13.2 respecto al mismo periodo del 2025, según el Midagri, favorecida por condiciones climáticas propicias. Este crecimiento fue impulsado por el fuerte aumento de la producción de arroz (+208.0 %) y limón (+16.4 %), cultivos que en conjunto representan la quinta parte de la producción agropecuaria regional.
Piura es, además, el cuarto productor de arroz y el mayor productor de limón del país. En contraste, las cosechas de mango, principal producto de la región, cayeron 6.1%, mientras que la producción avícola se mantuvo casi estable (-0.5%).
Ambos representan alrededor de un tercio de la producción agropecuaria piurana. Cabe señalar que, según cifras preliminares del Midagri, en mayo el sector creció 76.0 % en Piura, lo que se explica, principalmente, por la mayor producción de arroz.
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En particular, el fuerte incremento de la producción de arroz respondió, entre otros factores, a una mayor adopción de la variedad Nopal, caracterizada por su mayor rendimiento y resistencia a plagas.
Sin embargo, según el Midagri, esta variedad tuvo una baja aceptación entre los consumidores debido a sus características de sabor y cocción, lo que presionó a la baja los precios pagados a los productores. Como resultado, a mayo de 2026 el precio en chacra del arroz acumuló una caída de 22.7 % respecto al mismo mes del año anterior.
La reducción de los ingresos para los agricultores coincidió con mayores costos de producción. El bloqueo del Estrecho de Ormuz a inicios de año elevó el precio internacional de los fertilizantes, insumo del que la producción de arroz tiene una alta dependencia.
En abril, el precio de la urea en Piura alcanzó S/ 3,220 por tonelada, 47.5 % por encima del nivel registrado a inicios de año. No obstante, en mayo el precio se redujo a S/2,200, similar a los niveles previos al conflicto en Irán, tras la reducción de las tensiones y la recuperación gradual del tránsito internacional.
A estos problemas se suman brechas de productividad en el sector agrícola de la región. Según la Encuesta Nacional Agropecuaria del 2025, el 72.4 % de las hectáreas agrícolas de Piura cuentan con un sistema de riego, pero solo el 1.7 % son de riego tecnificado, por debajo del promedio nacional (6.6%).
Asimismo, cerca del 37 % de las hectáreas agrícolas fueron afectadas por enfermedades o algún evento climático, principalmente por sequías. Pese a ello, la región presenta un rendimiento de 11.9 kilos por hectárea para el arroz cáscara, mayor al promedio nacional (8.5) y solo por detrás de Arequipa (13.8).














