En Perú, se observa una alarmante pérdida de 400 mil puestos de trabajo para jóvenes en comparación con 2019, lo que ha disminuido el total de jóvenes empleados a 2,4 millones, de acuerdo con cifras del INEI. El número indica una disminución del 14.3% y pone de evidencia los retos cada vez mayores que los jóvenes deben afrontar para ingresar al mercado de trabajo formal.
La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) indica que, aparte del desempleo, también se ha incrementado la cantidad de jóvenes que no realizan estudios ni laboran. Según el Ceplan, este grupo aumentó del 15.2% en 2010 al 18.2% en 2023, evidenciando un entorno cada vez más complicado para los jóvenes en Perú.
REDES alerta que la ausencia de experiencia en el trabajo, la educación de baja calidad y la selección de profesiones con limitadas oportunidades de empleo empeoran la situación. Además, enfatiza que el desarrollo económico y la captación de inversión privada son fundamentales para contrarrestar esta tendencia.
Señala que, si el país crece 4%, se crearán más empleos formales, y un punto adicional en la inversión privada sumaría 12,500 nuevos puestos. Además, es importante que la formación profesional responda a las necesidades del mercado laboral, con un enfoque en habilidades digitales y STEM ( ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; por sus siglas en inglés).














