Piura se ha convertido en la tercera región con mayor número de denuncias por extorsión en lo que va del 2025, acumulando 932 casos en apenas cuatro meses. Esta cifra refleja un crecimiento alarmante de la criminalidad, ubicando a la región detrás de Lima Metropolitana y La Libertad. Las víctimas van desde comerciantes y transportistas hasta jóvenes emprendedores, todos bajo amenaza de mafias que imponen pagos semanales a cambio de una supuesta “protección”.
La modalidad de extorsión ha escalado en violencia. Ya no se trata solo de llamadas o mensajes intimidantes, ahora los criminales colocan explosivos en viviendas y negocios, sembrando el terror en zonas urbanas y rurales. Uno de los casos más recientes es el del cantante Aldair Armas, quien se ha visto obligado a esconderse y cerrar su restaurante debido a las amenazas de muerte que recibe a diario.
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El impacto emocional y económico de estos actos delictivos es devastador. Víctimas como Armas denuncian que, a pesar de haber acudido a las autoridades, sus casos no avanzan y las extorsiones continúan. La sensación de desprotección se extiende entre los piuranos, muchos de los cuales han optado por no denunciar por temor a represalias.
En las redes sociales, los piuranos exigen el cambio o la destitución del general PNP Manuel Farías Zapata, a quien señalan poca operatividad y trabajo de inteligencia que ayude a frenar la ola delincuencial, que día a día cobra una vida y causa temor en familias enteras.














