Cientos de familias que perdieron todo durante el desborde del río Piura y que provocó la inundación de varios viviendas en el Bajo Piura se encuentran en total abandono.
Leydi Timaná
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Noticias Piura 3.0 llegó hasta el albergue San Pablo donde cientos de familias se encuentran reubicadas, se pudo constatar que estas familias aún siguen viviendo entre carpas, durmiendo en el suelo, no tienen agua, ni energía eléctrica, falta pistas y otras necesidades.
Maximina es una mujer de aproximadamente 65 años de edad, antes del desborde vivía en Pedregal Grande pero perdió todo y tuvo que reubicarse en el albergue. Al ingresar a su vivienda se pudo apreciar que aún cuentan con unas colchonetas que fueron entregadas por Defensa Civil el año pasado, no tienen una mesa donde comer y más aún donde dormir.
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La infraestructura de su vivienda es gracias al apoyo de misioneros de la parroquia Santísimo Sacramento de Piura, que llegan a este lugar a apoyar a estas familias, mientras que las autoridades del gobierno central y el regional poco o nada han hecho por ayudarlos.
Tras un recorrido por esta vivienda, encontramos una sencilla cocina hecha de bolsas plásticas y palos, cocinan a leña por no tener dinero ni un trabajo para solventar los gastos.
“Necesitamos que nos pongan el alumbrado, agua tenemos pero pagamos mensual según el consumo. Los esposos no tienen un trabajo, a veces un día, dos días trabajan y no tenemos nada”, dijo
Por su parte, María Chuquihuanga pidió a las autoridades instalar el servicio de energía, no hay pistas y siguen viviendo en el arenal.
“Necesitamos luz, las linternitas las cargando al sol, así a través del panel y con eso alumbramos para que nuestros niños puedan estudiar”, sostuvo.
Para apoyar en el hogar, indicó esta madre de familia, que han iniciado nuevamente la crianza de aves, prepara chicha de jora, elaboran tejidos para vender y poder ganar algo.
Estas familias se desesperan ya que llevan más de un año y hasta el momento no han recibido el apoyo de las autoridades, dijeron que se encuentran en el total abandono. Al no contar con energía no pueden ver televisión o escuchar radio por lo que desconocen lo que viene ocurriendo en nuestro país ante los actos de corrupción que ha provocado declarar en emergencia el Poder Judicial. Aún así tiene la esperanza de que las autoridades se apiaden de ellos.

















