Un pedazo de la memoria visual del norte peruano acaba de ser reconocido oficialmente. El Ministerio de Cultura declaró como Patrimonio Cultural de la Nación a un conjunto de 100 foto-óleos del artista Manuel Quiroz Jiménez, que retratan la vida en el Bajo Piura durante la primera mitad del siglo XX.
La medida fue oficializada mediante la Resolución Viceministerial N.° 000223-2025-VMPCIC/MC, destacando el valor histórico, estético y social de estas obras, que actualmente se encuentran bajo custodia del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) en Piura.
¿Qué son las foto-óleos?
Se trata de fotografías en blanco y negro intervenidas con pintura al óleo, técnica conocida como fotografía iluminada, muy popular en el siglo XIX. El propio Quiroz aplicó tintes transparentes sobre las imágenes, otorgándoles volumen, realismo y color.

Esta colección muestra escenas de la vida cotidiana, los oficios, las tradiciones y las celebraciones de pueblos del Bajo Piura como Catacaos y Simbilá. Los mercados, las cocinas, los talleres artesanales y hasta las costumbres funerarias fueron capturados y luego enriquecidos con pinceladas de óleo, convirtiéndose en un registro visual pionero del folclore piurano.
Su valor cultural
El Ministerio de Cultura destacó que estos foto-óleos no solo poseen un gran valor artístico, sino que también dialogan con la memoria, la identidad y el patrimonio inmaterial de Piura.

La colección se considera una fuente etnográfica única, pues refleja tradiciones que hoy son Patrimonio Cultural Inmaterial, como la gastronomía local y la técnica del sombrero de paja toquilla.
Reconocimiento y difusión
Las obras de Manuel Quiroz no son ajenas a la escena cultural. Entre 1950 y 1987 se expusieron en ciudades como Lima, Trujillo, Cajamarca y Piura. Más recientemente, en 2021, formaron parte del proyecto curatorial El cromático Bajo Piura. La fotografía de Manuel Quiroz, ganador del concurso nacional Arte al Bicentenario.

Ahora, con su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, estos foto-óleos consolidan su lugar como ventana al pasado y reflejo de la identidad norteña.
















