Un informe del Instituto Peruano de Economía (IPE) advierte que, pese al aumento del presupuesto y del gasto en sueldos, la calidad del servicio en EsSalud no ha mejorado. En la última década, el gasto en planillas creció 27 %, pero los usuarios enfrentan largas esperas, escasez de camas y dificultades para acceder a medicamentos. Actualmente, el sistema solo cuenta con siete camas por cada 10,000 asegurados, con profundas brechas entre regiones.
La inestabilidad institucional es uno de los principales factores que explican el estancamiento. En apenas cinco años, EsSalud ha tenido nueve presidentes ejecutivos y nueve gerentes generales, lo que impide dar continuidad a los proyectos. Para el IPE, esta alta rotación de autoridades, sumada a la limitada capacidad técnica, ha debilitado la gestión del seguro social.
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El informe también revela que los tiempos de espera para una cita médica casi se duplicaron desde 2019, alcanzando un promedio de 20 días. Además, solo el 4 % de los pacientes obtiene sus medicinas en los hospitales, lo que obliga a la mayoría a recurrir a farmacias privadas. Estas deficiencias, según el IPE, reflejan una gestión pública ineficiente que no responde al crecimiento del número de asegurados ni a la mayor recaudación.
Como alternativa, el instituto plantea fortalecer la gobernanza y promover la inversión privada. Las Asociaciones Público-Privadas (APP) —como los hospitales Kaelin y Barton— demuestran mejores resultados en tiempos de atención y satisfacción del usuario. Sin embargo, el IPE advierte que sin una reforma estructural y autoridades estables, EsSalud seguirá lejos de ofrecer un servicio digno y sostenible.














