La tragedia golpeó a la familia Cobeñas Flores y a toda la comunidad de La Unión, en Piura. Jordan, un niño de apenas 12 años, falleció en el hospital Santa Rosa hace unas horas, luego de agonizar por dos días tras un brutal ataque con perdigones. Su único “delito” fue haberse equivocado de camino junto a sus amigos.
El pasado sábado, Jordan y cuatro menores más disfrutaban de la tarde en un canal. Sin embargo, al retirarse, sin intención alguna, ingresaron al fundo Miragarzón, donde fueron interceptados por vigilantes armados. Los sujetos los acusaron de delincuentes, revisaron sus mochilas y, pese a no encontrar nada sospechoso, los dejaron ir. Pero cuando los niños se alejaban, los guardias desataron una violenta ráfaga de perdigones contra ellos.
Los proyectiles alcanzaron el cráneo de Jordan, dejándolo gravemente herido. Otro menor, Jherson, de 14 años, también sufrió 40 impactos en su cuerpo y lucha por su vida. Mientras las familias claman justicia, la indignación crece por la tardanza en la atención médica que pudo haber salvado a Jordan.
Las autoridades han detenido a Pablo César Fiestas Chumpitaz (28), vigilante del fundo, y a Walter Chumpitaz Panta, uno de sus dueños. Pero la familia de Jordan exige que se haga justicia y que los responsables paguen por este crimen atroz.
“Era solo un niño, no un delincuente”, clamó su padre entre lágrimas. Hoy, Piura llora la muerte de Jordan y exigen que esto no quede impune.













