El Perú atraviesa un escenario alarmante de violencia que ya no distingue edades y que ha cobrado la vida de un número sin precedentes de menores. De acuerdo con cifras del Sistema de Información de Defunciones (Sinadef), entre el 1 de enero y el 26 de agosto de 2025 se registraron 67 asesinatos de niños y adolescentes, el mayor número para este período desde 2017.
De este total, 52 corresponden a adolescentes y 15 a niños, lo que refleja una situación crítica de inseguridad y vulnerabilidad para este sector de la población.
Una tendencia en ascenso
Los registros de los últimos años muestran una curva preocupante: en 2017 se reportaron 25 homicidios de menores; en 2022 la cifra se elevó a 52; en 2023 descendió a 36, pero volvió a incrementarse en 2024 con 47 casos. Este 2025, el conteo llegó a un récord histórico de 67 asesinatos, un repunte que confirma la persistencia de la violencia y la incapacidad de frenar su impacto en los más jóvenes.
El análisis revela que más del 77% de las víctimas son adolescentes, aunque la situación de los niños también es alarmante: los 15 asesinatos reportados hasta agosto ya superan los promedios anuales de periodos anteriores.
Escenas de horror en las calles
En distintas regiones del país, menores de edad han quedado expuestos a escenarios de violencia extrema: balaceras, asaltos, extorsiones y amenazas a mano armada que han arrebatado la tranquilidad de barrios y comunidades enteras. Muchos de ellos han perdido la vida en circunstancias asociadas al crimen organizado y a la expansión de la inseguridad ciudadana.















