A los 4 años, Ángel Salvador Arévalo Flores, fue diagnosticado con linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer agresivo que afecta el sistema linfático, parte principal del sistema inmunitario. Tras 10 años de tratamiento médico, que incluyó quimioterapias, y gracias a un trasplante autólogo de células madre, Ángel Salvador, ya de 14 años, natural de Huarmaca, en la provincia de Huancabamba, venció el cáncer.
“Mi hijo tenía 4 años cuando le detectaron el linfoma de Hodgkin. De Huarmaca viajamos a Lima para empezar con el tratamiento en el INSN San Borja. Sin embargo, el cáncer de mi hijo estaba muy avanzado, los médicos no me dieron noticias alentadoras”, recordó su madre.
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Al presentar síntomas como cansancio extremo, los médicos del Hospital Santa Rosa de Piura inicialmente no lograban determinar la causa de su malestar. Sin embargo, tras una serie de evaluaciones, se detectó un tumor en su cuello, lo que llevó a su traslado a Lima, donde especialistas confirmaron el avanzado estado del cáncer.
Desde ese momento, el pequeño inició un extenso tratamiento que incluyó intensas sesiones de quimioterapia, con altibajos que pusieron a prueba su resistencia y la de su familia.
En 2019, los médicos determinaron que Ángel era candidato para un trasplante autólogo de células madre, un procedimiento de gran complejidad que se convirtió en su mejor alternativa para vencer la enfermedad. A pesar de recaídas y momentos de incertidumbre, su organismo reaccionó favorablemente al tratamiento.
Tocando la campana de la victoria, Ángel y su madre, Yovana Flores, expresaron su gratitud y se despidieron del personal de salud del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) San Borja, que los atendió y acomañó durante su extensa batalla contra el cáncer. Madre e hijo regresarán a Piura para continuar sus proyectos de vida.














