Las lluvias en Piura han elevado el riesgo de inundaciones en zonas urbanas y rurales, generando preocupación por su impacto en viviendas, infraestructura pública y, especialmente, en el sector agrario. Este escenario cobra mayor relevancia si se considera que la agricultura aporta alrededor del 8% de la economía regional y representa el sustento de miles de familias, según explicó Germán Vega, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres, la región figura entre las de mayor población expuesta a riesgo alto por inundaciones a nivel nacional. Más de 100 mil viviendas, mil instituciones educativas y 256 establecimientos de salud se encuentran en condición de riesgo muy alto, lo que evidencia la fragilidad de la infraestructura frente a lluvias intensas y sistemas de drenaje insuficientes.
La vulnerabilidad también se ha hecho visible en la ciudad, donde avenidas recientemente intervenidas volvieron a inundarse tras las precipitaciones, así como en sectores del centro y urbanizaciones que registraron aniegos en viviendas y comercios. Estos episodios han reavivado el debate sobre la necesidad de soluciones estructurales ante un problema recurrente.
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En el ámbito productivo, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego señala que el arroz concentra cerca del 46% del valor económico agrícola regional, seguido por la uva con 12% y el plátano con 8%. Estos cultivos sostienen la actividad económica de los principales valles piuranos, pero son sensibles al exceso de agua, que puede deteriorar suelos, retrasar cosechas, favorecer plagas y provocar pérdidas directas para los productores.
Las lluvias en Piura han elevado el riesgo de inundaciones y amenazan directamente al sector agrario, donde el exceso de agua afecta cultivos clave como el arroz, la uva y el plátano —que concentran gran parte del valor agrícola regional— al deteriorar suelos, retrasar cosechas, generar plagas y provocar pérdidas económicas para miles de productores; ante este escenario, especialistas advierten que es urgente fortalecer la prevención y la gestión del riesgo mediante el mantenimiento de canales de drenaje y riego, la protección de zonas vulnerables y la implementación de sistemas hídricos más eficientes para reducir el impacto de eventos climáticos cada vez más frecuentes.
Especialistas advierten que, sin medidas preventivas como el mantenimiento de canales de drenaje y riego, la protección de zonas agrícolas vulnerables y la mejora en los sistemas de manejo hídrico, las lluvias podrían traducirse en mayores pérdidas económicas y sociales. Fortalecer la gestión del riesgo se perfila así como una prioridad para reducir el impacto de eventos climáticos cada vez más frecuentes en la región.















