La obra de agua potable y alcantarillado que se ejecuta en Catacaos ha pasado de ser una promesa de desarrollo a un factor de tensión social, al poner en jaque los carnavales y la Semana Santa del 2026, dos de las celebraciones más importantes del distrito. Con calles abiertas, polvo constante y malos olores, la población enfrenta un escenario que amenaza la economía local y la tradición cultural. ¿Y la autoridad edil?
El proyecto, iniciado en febrero de 2025 con una inversión de 160 millones de soles, mantiene extensas zonas sin pistas ni veredas, generando malestar vecinal y afectando seriamente la transitabilidad, sobre todo los fines de semanas, donde el caos y congestión vehicular se hace más agudo. La situación ya obligó a suspender ferias gastronómicas y ha encendido las alertas sobre la viabilidad de las próximas festividades, que atraen a miles de visitantes cada año. ¿Lo permitirá el alcalde del distrito cataquense?
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Ante este panorama, el alcalde Johnny Cruz Flores solicitó al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento la aprobación urgente de los adicionales de obra, indispensables para iniciar la reposición del pavimento y las veredas. Según la autoridad, la demora no solo prolonga el caos urbano, sino que agrava la contaminación ambiental y los riesgos para la salud de la población. En tanto la población”come polvo, no tiene agua potable y vive entre olores nuseabundos ante el colapso constante de desagües. El alcalde Cruz, bien gracias”, señaló una ama de casa.

Mientras tanto, comerciantes y vecinos advierten que el impacto económico ya es evidente. Restaurantes, picanterías y pequeños negocios reportan pérdidas, y la realización de los carnavales y actividades de Semana Santa permanece en evaluación, a la espera de un cronograma claro por parte de la empresa ejecutora. Catacaos, símbolo de tradición y cultura, vive hoy entre zanjas, polvo e incertidumbre.















