Piura enfrenta una severa brecha en su capacidad de atención hospitalaria al contar con apenas 8 camas por cada 10 mil habitantes, una cifra inferior al promedio nacional de 10 y muy distante del promedio mundial de 27, según referencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial. Esta limitada disponibilidad incrementa el riesgo de saturación del sistema sanitario ante emergencias o brotes epidemiológicos.
La insuficiencia de infraestructura ya se refleja en establecimientos de salud de la región. En el Hospital de Especialidades III-1 de Sullana se restringieron cirugías programadas debido a la falta de camas de hospitalización, mientras que algunos pacientes fueron dados de alta desde la Unidad de Recuperación Post Anestésica (URPA) y otros recibieron atención en pasillos o sillas por la alta demanda asistencial.
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“Cuando no hay camas disponibles, los pacientes terminan siendo atendidos en pasillos, en sillas de ruedas, o directamente son enviados a sus hogares. Este escenario no corresponde a un sistema de salud de calidad, pues son deficiencias que vulneran la dignidad del paciente, retrasa tratamientos vitales y agrava cuadros clínicos”, afirmó Germán Vega, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
A esta situación se suma la escasez de personal médico. Piura registra la menor disponibilidad de médicos del país, con solo 6 profesionales por cada 10 mil habitantes, frente al promedio nacional de 10. La Organización Mundial de la Salud recomienda contar con al menos 30 médicos por cada 10 mil habitantes para garantizar una atención adecuada y responder de manera eficiente a la demanda de los servicios de salud.
El especialista advirtió que estas brechas representan un desafío estructural para el sistema sanitario regional, especialmente ante eventos como el fenómeno El Niño o epidemias de dengue, que incrementan la demanda hospitalaria. En ese contexto, sostuvo que fortalecer la infraestructura, ampliar el recurso humano y garantizar el equipamiento son medidas esenciales para mejorar la capacidad de respuesta y reducir la saturación de los hospitales.















