Las recurrentes lluvias en Piura no solo evidencian fallas en el drenaje urbano, sino una ausencia estructural de planificación hídrica que compromete el desarrollo de la ciudad. Así lo advierte el arquitecto Luis Carlos Castillo Huamán, de la Universidad de Piura, quien sostiene que el problema no radica exclusivamente en la intensidad de las precipitaciones, sino en la desconexión entre el crecimiento urbano y las dinámicas naturales del territorio.
Desde una mirada técnica, el especialista enfatiza que la ciudad ha sido edificada sin considerar elementos clave como la topografía, los sistemas de drenaje natural y las denominadas “cuencas ciegas”, zonas donde el agua tiende a acumularse de forma natural. Esta omisión, explica, ha generado que amplios sectores urbanos se conviertan en puntos críticos de inundación, agravando los impactos cada vez que se presentan lluvias intensas o eventos asociados al Fenómeno El Niño.
Leer más>>>Indecisos definirán elecciones en medio de voto duro firme
Frente a este escenario, Castillo plantea una estrategia integral que trascienda las soluciones reactivas. Entre las medidas prioritarias destaca la implementación de un sistema escalonado de represas y reservorios desde el Alto Piura, orientado a regular el caudal del río y reducir el riesgo de desbordes en la ciudad. Este enfoque permitiría no solo mitigar emergencias, sino gestionar de manera eficiente el recurso hídrico en contextos de variabilidad climática.
A ello se suma la necesidad de replantear el modelo urbano vigente. El uso predominante de superficies impermeables, como el concreto, limita la infiltración del agua y acelera su acumulación en calles y avenidas. Como alternativa, el especialista propone incorporar soluciones basadas en la naturaleza, como pavimentos permeables, áreas verdes funcionales y sistemas urbanos de retención hídrica, que faciliten la recarga de acuíferos y reduzcan la presión sobre los sistemas de drenaje.
Finalmente, el experto advierte que el principal desafío radica en cambiar la lógica de intervención pública. Señala que la gestión actual prioriza respuestas inmediatas frente a emergencias, dejando de lado la planificación de largo plazo. En ese sentido, insta a las autoridades a diseñar políticas integrales que articulen infraestructura, ordenamiento territorial y aprovechamiento sostenible del agua, en una región donde las lluvias no son una excepción, sino una constante que debe ser gestionada con visión estratégica.















