El sistema informal de préstamos conocido como “gota a gota” sigue creciendo en el Perú, moviendo alrededor de S/4 mil millones anuales, advirtió Javier Bereche, presidente del directorio de Caja Piura. Solo en el último año, esta modalidad informal colocó S/1,700 millones, afectando gravemente a quienes recurren a este financiamiento fuera del sistema bancario.
Bereche explicó que estos préstamos representan un serio riesgo para los usuarios, ya que suelen estar acompañados de extorsiones, daños materiales y personales, así como amenazas a la reputación de los deudores. La raíz del problema radica en la falta de acceso del sector informal a créditos formales, lo que los obliga a recurrir a estas alternativas peligrosas.
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Pese a ello, el representante de Caja Piura señaló que existen oportunidades de enfrentar esta problemática mediante nuevas tecnologías financieras, capaces de predecir el comportamiento de pago de clientes informales y así facilitar su incorporación al sistema financiero regulado.
En respuesta, algunas microfinancieras ya comenzaron a ofrecer préstamos legales de entre S/500 y S/1,000 a plazos cortos, compitiendo directamente con el “gota a gota”. Esta estrategia permitió captar S/150 millones en los últimos dos meses del año pasado, que de otro modo habrían alimentado la actividad del crimen organizado.
La estrategia apunta no solo a quitarle terreno a los préstamos ilegales, sino también a promover condiciones de financiamiento más seguras y accesibles para la población, fortaleciendo la inclusión financiera y reduciendo el impacto social de la informalidad en el país.















