Un proyecto piloto de inseminación caprina en el desierto de Sechura impulsa nuevas oportunidades económicas para pequeños ganaderos de la Asociación Frontera Comunal del caserío Nueva Esperanza. La iniciativa, desarrollada por el programa de responsabilidad social Emprerural Agricultores de la Compañía Minera Miski Mayo, busca transformar la producción caprina mediante inseminación artificial y capacitación especializada.
En esta primera intervención, 21 cabras mestizas fueron inseminadas con genética de raza Anglonubian, reconocida internacionalmente por su alta producción de leche y carne. “Nuestro objetivo es mejorar la productividad caprina fortaleciendo las capacidades técnicas de los productores, además de promover la comercialización de productos de mayor calidad”, explicó Roberto Campoverde, representante de Gestión Social de la minera.
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Los ganaderos beneficiarios recibieron formación integral en sanidad animal preventiva, manejo productivo, alimentación y mejoramiento genético. Estas capacitaciones fortalecen la confianza y los conocimientos de los productores, quienes podrán replicar las técnicas aprendidas en otras familias de la comunidad, promoviendo un efecto multiplicador en la zona.
Con una meta de alcanzar al menos un 60% de tasa de preñez, se espera que las nuevas crías nazcan con un mayor potencial genético, sentando las bases para una ganadería caprina más eficiente y sostenible en Sechura. A largo plazo, el modelo no solo mejorará los ingresos de los productores, sino que también garantizará seguridad alimentaria con leche y carne de mejor calidad.












