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Restos del padre Juan McKniff llegan a Piura y podría ser canonizado

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En un emotivo acto de fe, los restos del padre Juan McKniff, misionero pasionista agustino que dedicó su vida al servicio de los más necesitados, llegaron a Piura desde Estados Unidos.

En cumplimiento de un deseo personal y por su amor a la tierra que lo acogió, el padre será sepultado en la iglesia San José Obrero de Chulucanas, la misma iglesia en donde sirvió el padre Robert Prevost, hoy elegido como el Papa Leon XIV.

¿Quién era el padre Juan Mckniff?

El padre Juan McKniff, O.S.A., misionero venido de Estados Unidos, cargado de experiencia y fe profunda. Llegó al Perú en una época marcada por la violencia y la desigualdad, donde el grito clamoroso de la pobreza se hacía notar en la mirada de los niños que perdían a temprana edad a un ser querido y se quedaban en la orfandad.

En esta realidad, el siervo de Dios Juan McKniff se insertó y escuchó el grito clamoroso, y se hizo hermano en una tierra empobrecida, fragmentada por el terrorismo y el abandono de sus autoridades.

El agustino Juan McKniff llegó a Chulucanas en 1988, cuando tenía 85 años, al mismo tiempo que Robert Prevost arribó al país por segunda vez para incorporarse a la misión de Trujillo como director de formación de aspirantes agustinos de los Vicariatos de Chulucanas, Iquitos y Apurímac.

Fray Fidel Alvarado comenta que durante esos años Juan McKniff siempre mostró su conexión y amor hacia los más pobres, incluso iba a visitar a los presos.

“Aunque era muy viejito, él caminaba y se acercaba a la gente más necesitada. Incluso llegué a ayudar a cargar colchones. Siempre se mostró dispuesto a ayudar a que los demás salgan adelante”, recuerda.

Un evento muy personal que marcó Fray Fidel fue cuando Juan McKniff OSA le dio la unción de los enfermos a su madre en 1990.

Estrecho vínculo con Cuba

Juan McKniff también tuvo un estrecho vínculo con los cubanos, ya que llegó a ser el único norteamericano aceptado por Fidel Castro en el país debido a su labor en escuelas y ayuda al prójimo. “Fidel le cogió tanto cariño que le dijo ‘usted se va a quedar’”, señala Fray Alvarado.

Los ayudó a buscarles trabajo, a viajar a EE.UU. e hicieron una universidad en Miami para atenderlos. Sin embargo, tras un viaje a Estados Unidos por motivos de salud, se le negó el regreso a Cuba, dejando a la isla sin la presencia del padre agustino y, en gran medida, sin el apoyo de la Iglesia católica.

Fue entonces que se ofreció nuevamente como voluntario. Esta vez, para ir a las misiones de Chulucanas en Piura.

Fallecimiento

Juan McKniff falleció el 24 de marzo de 1994 en Miami, pero con la intención de volver al Perú. Había salido de Chulucanas rumbo a un retiro en Canadá y debía tomar un avión desde Miami para regresar a la Chulucanas, pero una gripe que se convirtió en neumonía se llevó su vida.

Canonización marcaría un hito

Llegar a ser canonizado es un largo camino que consta de varias fases: ser siervo de Dios; luego ser venerable, es decir, que la gente preste veneración a él; tercero es la beatificación, donde se requiere un milagro probado por la ciencia; y por último la canonización, donde se requiere un segundo milagro por intercesión también del candidato.

Actualmente, Juan McKniff ya es siervo de Dios y se espera que se pueda continuar el proceso hasta llegar a ser canonizado. Este acto marcaría un hito en la Iglesia porque, de darse, León XIV, su viejo amigo, podría ser el primer papa agustino en canonizar a otro miembro de su orden, algo nunca antes visto.