La aprobación del financiamiento para la ejecución de los nuevos malecones Francisco Eguiguren y María Auxiliadora, con una inversión superior a los S/22 millones, genera cuestionamientos y un debate sobre la priorización de la inversión pública en Piura. El proyecto busca mejorar la integración urbana, recuperar espacios públicos y fortalecer el potencial turístico de la ciudad; sin embargo, su ejecución coincide con un escenario de incremento del riesgo hidrometeorológico por la posible ocurrencia de un fenómeno de El Niño y con importantes obras de reducción del riesgo de desastres aún inconclusas.
Desde el punto de vista de la gestión del riesgo, la cuenca baja del río Piura mantiene factores de vulnerabilidad que no han sido resueltos de manera integral. Entre ellos se encuentran la acumulación de sedimentos en el cauce, el deterioro de sectores de las defensas ribereñas, la limitada capacidad hidráulica en algunos tramos del río y el avance parcial de las obras del Sistema Integral de Drenaje Pluvial que ejecuta la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN). Estas condiciones reducen la capacidad de respuesta de la ciudad frente a precipitaciones extraordinarias y aumentan la probabilidad de inundaciones en zonas urbanas.
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A ello se suma la situación financiera expuesta por la propia Municipalidad Provincial de Piura, que ha informado una deuda de S/115 millones correspondiente a transferencias comprometidas por el Gobierno para la continuidad de diversas obras públicas. Según la comuna, la falta de estos recursos obligó a financiar proyectos con presupuesto institucional y utilidades de Caja Piura, mecanismo que, de acuerdo con el gerente municipal, ha llegado a su límite y restringe la capacidad para atender nuevas demandas de inversión.
En ese contexto, especialistas en infraestructura y gestión del riesgo suelen señalar que, bajo escenarios de amenaza climática, la asignación de recursos públicos debe orientarse prioritariamente a intervenciones que reduzcan la exposición de la población y la infraestructura crítica. Entre ellas destacan la descolmatación del río Piura para recuperar su capacidad de conducción, el reforzamiento y rehabilitación de las defensas ribereñas, la limpieza y mantenimiento permanente del sistema de drenes, así como la culminación de las obras de drenaje pluvial que constituyen la principal infraestructura de mitigación frente a lluvias intensas.

Si bien los nuevos malecones corresponden a una obra de renovación urbana con potencial para dinamizar la actividad económica, comercial y turística, su localización en las riberas del río hace que su sostenibilidad dependa, en gran medida, de que las obras de protección hidráulica y control de inundaciones se encuentren plenamente operativas. De lo contrario, la infraestructura podría quedar expuesta a eventos hidrológicos extremos, incrementando los costos de mantenimiento o eventual reconstrucción.
Bajo este escenario, la discusión técnica no se centra en la conveniencia del proyecto urbano, sino en la secuencia de las inversiones públicas. La evaluación de prioridades cobra especial relevancia cuando persisten brechas en infraestructura de prevención y cuando las proyecciones climáticas advierten un incremento en la probabilidad de lluvias de fuerte intensidad. En ese contexto, la principal interrogante es si resulta más eficiente ejecutar una obra de renovación urbana en esta etapa o acelerar primero las intervenciones destinadas a reducir el riesgo de desastres y proteger a la población frente a un eventual fenómeno de El Niño.















