Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han escalado luego de que el presidente Donald Trump declarara que no ofrecerá diálogo ni negociaciones, tras la destrucción de instalaciones nucleares iraníes por parte de Washington. Las palabras del mandatario, quien además reafirmó que no busca “nada” a cambio, contrastan con los intentos de Irán por clarificar si habrá nuevas agresiones antes de retomar las conversaciones.
El viceministro iraní Majid Tajt-Ravanchi señaló que el gobierno de Teherán necesita garantías de que no habrá más ataques antes de volver a la mesa de negociación. Tajt-Ravanchi afirmó que aún no hay fechas ni condiciones claras para reanudar el diálogo, y criticó la postura estadounidense como una imposición de fuerza al margen del derecho internacional.
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Los bombardeos recientes, iniciados por Israel y seguidos por Estados Unidos el pasado 21 de junio, afectaron instalaciones estratégicas en Fordo, Natanz e Isfahán. A pesar del daño, expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) estiman que Irán aún podría producir uranio altamente enriquecido en cuestión de meses, lo que mantiene la alarma internacional sobre un eventual desarrollo armamentista.
Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos, mientras que Estados Unidos e Israel temen que esté a punto de alcanzar capacidad para fabricar una bomba atómica. Trump, por su parte, insiste en que su administración no replicará las políticas del acuerdo nuclear de 2015, retirado durante su primer mandato, y acusa a sus predecesores de haber financiado indirectamente al régimen iraní.















