Tras la muerte de Jordan Flores a causa de varios disparos de perdigón en la cabeza, desencadenó una serie de disturbios en la zona. Una turba de personas irrumpieron en la propiedad, fundo Miragarzón, de la familia Chumpitaz, destruyendo viviendas, quemando un vehículo y saqueando bienes. También arrasaron con cultivos de arroz y frutales, generando un clima de caos e incertidumbre entre los pobladores.
Las versiones sobre los hechos difieren. La familia del menor fallecido afirma que los disparos se produjeron cuando cinco menores ingresaron al fundo con un trimóvil. En contraste, la familia Chumpitaz sostiene que se habría atacado la mototaxi luego de arrollar a una joven de iniciales L.A.Ch., al intentarle robar un equipo celular.
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Un tío del menor fallecido aseguró que han tomado justicia por sus propias manos incendiando la hacienda, lo que ha incrementado la tensión en la comunidad. Mientras tanto, la Policía investiga los daños y saqueos cometidos en el fundo, registrando pruebas en fotos y videos para esclarecer lo sucedido.
El abogado de la familia Chumpitaz denunció que todos sus integrantes han sido amenazados de muerte, y exigió protección para evitar nuevos ataques. La comunidad, por su parte, pide justicia y castigo para los responsables de la tragedia.















