El Perú y el mundo de las letras están de luto. El reconocido escritor Mario Vargas Llosa falleció este domingo en Lima a los 89 años, según un comunicado firmado por sus hijos Álvaro, Gonzalo y Morgana. El autor arequipeño, Premio Nobel de Literatura 2010, deja tras de sí una obra monumental y una influencia profunda en la literatura hispanoamericana y universal.
“Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá”, expresaron sus hijos en el comunicado. Confirmaron además que no se realizará ninguna ceremonia pública y que sus restos serán incinerados, de acuerdo con su voluntad.
Una vida entregada a la literatura y la reflexión intelectual
Nacido el 28 de marzo de 1936 en Arequipa, Vargas Llosa publicó su primer libro a los 23 años: Los jefes (1959). Desde entonces, no dejó de escribir. Obras como La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral o La fiesta del Chivo lo convirtieron en un narrador de referencia y en uno de los principales exponentes del boom latinoamericano, al lado de figuras como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes.
En 2010, la Academia Sueca le otorgó el Nobel de Literatura por “su cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”. La noticia lo sorprendió mientras se desempeñaba como profesor invitado en la Universidad de Princeton.
“Siempre aspiré a que mis ficciones transformaran la realidad. Que los lectores encontraran en ellas el reflejo de su propia lucha por la libertad”, había declarado años antes.
De Piura a París: un escritor universal
Aunque nacido en el sur del país, Mario Vargas Llosa vivió parte de su infancia en Piura, experiencia que dejó huella en sus primeras obras. Su trayectoria intelectual y literaria lo llevó a residir en ciudades como Lima, Madrid, París, Londres y Barcelona, consolidando así su perfil de escritor cosmopolita.
“La literatura fue mi patria, el lugar desde el que entendí el mundo”, solía decir. Y desde ese espacio escribió no solo novelas, sino también ensayos, crónicas y columnas de opinión que marcaron el debate político y social en América Latina durante más de medio siglo.
En octubre de 2023 publicó su última novela, Le dedico mi silencio, una meditación sobre la música criolla, la identidad peruana y la utopía de un país reconciliado. Poco después, se despidió del periodismo con su última columna en El País, cerrando así su ciclo creativo con lucidez y entereza.
Un legado literario y político
Vargas Llosa no solo será recordado por sus novelas, sino también por su pensamiento político liberal, que lo llevó a enfrentarse a las dictaduras de izquierda y derecha por igual. En 1990, fue candidato a la presidencia del Perú, en una contienda que perdió frente a Alberto Fujimori. Años después, en sus memorias El pez en el agua, reflexionó con crudeza sobre esa experiencia.
“No me arrepiento de haber intentado cambiar mi país desde la política, aunque descubrí que lo mío, al fin y al cabo, era la ficción”, escribió.
Fue miembro de la Real Academia Española, recibió el Premio Cervantes, el Planeta, el Rómulo Gallegos, y en 2021 fue nombrado “inmortal” de la Académie Française, una distinción sin precedentes para un escritor en lengua española.
Una despedida sin ceremonia, pero con inmortalidad literaria
En sus últimos años, el autor se alejó de los grandes foros, pero no de la escritura ni del pensamiento. “La lectura inocula la rebeldía en el espíritu humano… tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo”, dijo en su discurso al recibir el Nobel.
Mario Vargas Llosa se ha ido sin pompas, tal como pidió, pero su legado seguirá vivo en cada lector que se sumerja en las páginas de sus libros. Porque, como él mismo escribió, “la literatura es la mejor forma que hemos encontrado de derrotar a la carcoma del tiempo”.














