Un panorama complejo rodea hoy a Machu Picchu, el santuario inca que en los últimos cinco años dejó de recibir cerca de cinco millones de visitantes frente a la tendencia que registraba antes de la pandemia. El Instituto Peruano de Economía (IPE) advirtió que la caída responde no solo a la crisis sanitaria y los conflictos sociales, sino también a la falta de inversión en infraestructura, gestión y promoción turística, factores que han golpeado el dinamismo económico de la región Cusco.
Turismo aún no alcanza cifras prepandemia
Durante el webinar “Machu Picchu: de la crisis a la oportunidad”, realizado este miércoles 3 de septiembre, el gerente general del IPE, Carlos Gallardo, explicó que en 2024 el sitio arqueológico recibió 1.5 millones de visitas, es decir, 77 mil menos que en 2019 y medio millón menos de lo esperado si se hubiese retomado la tendencia previa al 2020.
“Entre 2020 y 2024 Machu Picchu dejó de recibir cinco millones de visitas. Esto significó 25 % menos de turistas de los que pudo tener la ciudadela inca”, señaló Gallardo durante su exposición transmitida en línea.
Impacto en empleo y economía regional
La contracción turística afectó directamente al empleo en Cusco: según cálculos del IPE, se perdieron 33 mil puestos de trabajo entre 2019 y 2024. En paralelo, la economía cusqueña creció apenas 0.8 % en 2024, aunque pudo haber alcanzado un crecimiento de 1.1 % si los arribos a hospedajes hubiesen recuperado sus niveles prepandemia.
Recién este 2025, entre enero y mayo, Cusco alcanzó el mismo número de visitantes a hospedajes que en 2019, lo que refleja un proceso de recuperación todavía lento.
Machu Picchu, un destino en “etapa de envejecimiento”
El expresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, Roger Valencia, alertó que el santuario atraviesa una etapa de “envejecimiento” como destino. “Los cuellos de botella en el acceso, la reducción del gasto de los visitantes y el deterioro en la calidad del servicio generan un círculo vicioso que afecta la satisfacción del turista”, advirtió.
Para revertir esta situación, Valencia propuso renovar la experiencia del visitante, modernizar la gestión del espacio y ampliar el área visitable del santuario, integrando también a provincias como Anta y La Convención dentro del circuito turístico.
El reto: aprovechar el nuevo aeropuerto de Chinchero
Los especialistas coincidieron en que la apertura del aeropuerto internacional de Chinchero marcará un punto de inflexión para la reactivación del turismo en la región. Sin embargo, remarcaron que su impacto positivo dependerá de que exista un liderazgo político firme que apueste por la planificación sostenible y la mejora de la experiencia del visitante.
¿Crees que la llegada del aeropuerto de Chinchero logrará devolver a Machu Picchu su dinamismo turístico? Déjanos tu opinión en los comentarios.














