La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) designó a Bernardo Juan Pachas Serrano como jefe interino de la institución, tras la renuncia de Piero Corvetto, en un contexto marcado por tensiones políticas y cuestionamientos al sistema electoral. La salida de Corvetto fue aceptada por la Junta Nacional de Justicia (JNJ), lo que activó el mecanismo de sucesión previsto en la normativa vigente.
De acuerdo con la Ley Orgánica de la ONPE, el gerente general debe asumir la conducción del organismo en casos de vacancia, especialmente cuando se desarrolla un proceso electoral en curso. Esta disposición busca garantizar la continuidad operativa y evitar interrupciones en etapas críticas como el cómputo de votos y la organización de una eventual segunda vuelta.
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La ONPE informó que la transición se realizará sin afectar el cronograma electoral y aseguró que los procedimientos técnicos seguirán ejecutándose con normalidad. En ese sentido, precisó que el conteo de votos, la fiscalización del financiamiento político y la planificación logística continúan bajo supervisión institucional.
Sin embargo, la renuncia de Corvetto se produce en medio de denuncias e investigaciones por presuntas irregularidades en el manejo del proceso electoral, lo que ha generado preocupación en distintos sectores políticos y de la sociedad civil. Diversos actores han pedido transparencia en las decisiones y garantías de imparcialidad en esta etapa decisiva.
Especialistas en temas electorales advierten que la estabilidad de la ONPE es clave para preservar la confianza ciudadana en los resultados. En ese escenario, la gestión interina de Pachas Serrano será determinante para asegurar que el proceso se desarrolle con legitimidad, en un contexto donde la credibilidad institucional enfrenta uno de sus mayores desafíos recientes.















