En una conmovedora y solemne ceremonia realizada en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV inició su ministerio petrino frente a miles de creyentes y autoridades tanto eclesiásticas como civiles. El acontecimiento representó su primera participación pública en papamóvil, recorrido por la plaza y la Via della Conciliazione, entre alegría y muestras de cariño de los presentes.
La ceremonia se inició en la Basílica de San Pedro, lugar en el que el papa oró ante la tumba del Apóstol Pedro, en compañía de los Patriarcas de las Iglesias Orientales. El Evangeliario, el Palio y el Anillo del Pescador fueron llevados en procesión desde el interior de la basílica hasta el altar ubicado en el atrio, en medio del canto de la letanía de los santos.
Durante su primera homilía como papa, León XIV dijo ante miles de fieles: “Fui elegido sin ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a ustedes como un hermano que desea hacerse siervo de la fe y de la alegría, recorriendo con ustedes el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una sola familia”.
El papa proclamó que su pontificado estará fundamentado en dos pilares esenciales: el amor y la unidad. Realizó un llamado a construir una Iglesia que sea “signo de unidad y comunión” en un escenario global caracterizado por el odio, la violencia, la desigualdad y la exclusión.












