A pocas semanas de las Elecciones Generales 2026, una campaña nacida en redes sociales ha comenzado a ganar terreno en el debate público. Bajo el hashtag #PorEstosNo, usuarios y activistas digitales impulsan un mensaje claro: evitar el voto en blanco o nulo y optar por cualquier alternativa distinta a los partidos tradicionales vinculados al Congreso.
La iniciativa apunta directamente contra agrupaciones como Fuerza Popular, Perú Libre, Renovación Popular, Avanza País, Acción Popular, Podemos Perú, Alianza Para el Progreso, Juntos por el Perú y Somos Perú, a los que se responsabiliza —desde estos espacios— de la crisis política de los últimos años. En ese contexto, incluso se ha popularizado el término “pacto mafioso” para referirse a su presencia en la Mesa Directiva del Parlamento.
Del rechazo a la estrategia
A diferencia de otras expresiones de protesta ciudadana, #PorEstosNo introduce un componente estratégico: no solo se trata de rechazar, sino de votar. Sus promotores sostienen que el voto en blanco o nulo puede terminar favoreciendo a los partidos con electorados más fieles, especialmente en un escenario fragmentado.
Este argumento se sustenta en el propio sistema electoral peruano, donde la distribución de escaños —tanto en la futura Cámara de Diputados como en el Senado— depende de los votos válidos. Así, una menor cantidad de estos incrementa el peso relativo de las agrupaciones más organizadas.
La paradoja electoral
El contexto actual refuerza este discurso. A pesar del alto nivel de desaprobación del Congreso, partidos como Fuerza Popular o Renovación Popular siguen liderando las encuestas, aunque con porcentajes reducidos. Esto refleja un electorado fragmentado y sin una identificación clara, donde el descontento no logra traducirse en una alternativa sólida.
Nuevas opciones, viejos límites
En ese vacío, agrupaciones sin representación parlamentaria como Ahora Nación, Buen Gobierno y País para Todos intentan posicionarse como opciones de renovación. Sin embargo, su alcance sigue siendo limitado frente a la maquinaria territorial de los partidos tradicionales.
¿Impacto real o burbuja digital?
El principal reto de #PorEstosNo es salir del entorno virtual. Aunque ha logrado visibilidad en plataformas como X, Facebook y TikTok, su influencia en sectores rurales o con menor acceso a internet aún es incierta.
Aun así, su aparición marca una evolución en la participación política: ciudadanos que no solo expresan indignación, sino que buscan incidir activamente en el voto. En medio de la desconfianza institucional, la elección ya no se libra únicamente en las urnas, sino también en el terreno de las narrativas digitales.
En ese escenario, la incógnita no es solo quién ganará las elecciones, sino cuánto podrán influir estas campañas en redefinir el comportamiento electoral en el Perú actual.














