La muña (Minthostachys mollis) es una planta aromática procedente de la región andina que se desarrolla en las alturas andinas, entre los 2,500 y 3,500 m.s.n.m., donde el aire es más fresco y frío. Además de ser un componente de la tradición culinaria, ha tenido un papel destacado en la medicina natural como remedio para reducir el malestar estomacal y los cólicos, debido a sus propiedades.
Un remedio digestivo
Desde épocas antiguas, las comunidades altoandinas han empleado la muña como un eficiente medio digestivo natural. Una infusión tras la comida ayuda a reducir la pesadez estomacal, los cólicos y los gases. Sus características carminativas y antiespasmódicas facilitan un funcionamiento más suave y balanceado del sistema digestivo.
No solo es agradable el aroma fresco de la muña: sus aceites esenciales funcionan como descongestionantes naturales. En situaciones de resfriados, tos prolongada o bronquitis, aplicarla en infusión o inhalar sus vapores puede ayudar a limpiar las vías respiratorias y facilitar la respiración.
Fortalecimiento de huesos y articulaciones
Una de las propiedades que hacen única a esta planta es su alto aporte de calcio y fósforo, minerales esenciales para la salud ósea. Si es frecuentemente consumida, facilita a prevenir la descalcificación y la osteoporosis.
La muña también se distingue por su efecto antibacteriano y antifúngico, lo que contribuye a evitar infecciones tanto intestinales como cutáneas. Por otro lado, sus antioxidantes luchan contra los radicales libres, protegiendo las células del envejecimiento prematuro.
¿Cómo se puede usar?
- En infusión: para problemas digestivos, resfríos y relajación.
- En cataplasmas: aplicada sobre articulaciones y músculos adoloridos.
- En baños de inmersión: para aliviar el cansancio y relajar el cuerpo.
- En comidas: como condimento en sopas, guisos y carnes, aportando un sabor fresco y mentolado.














