La baja calidad de los servicios públicos en áreas clave como salud, educación y seguridad viene generando un creciente malestar ciudadano y debilitando la confianza en el Estado, lo cual tiene un impacto directo en el desarrollo económico y social del país. Así lo advirtió Gabriela Espinar Pachas, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes).
Espinar señaló que la percepción negativa de los ciudadanos hacia los funcionarios públicos, vinculada a la corrupción y la ineficiencia, desalienta la inversión extranjera. Esta situación frena el crecimiento económico y reduce las oportunidades para la población, acentuando los niveles de pobreza.
Para revertir este escenario, la especialista enfatizó la necesidad de contar con servidores públicos con formación técnica sólida, experiencia en gestión y capacidad de ejecución de políticas públicas eficientes. Según dijo, el fortalecimiento del capital humano en el sector público es clave para mejorar la calidad de los servicios estatales.
Finalmente, Espinar propuso mejorar las remuneraciones de acuerdo al nivel de calificación profesional, así como avanzar en una reforma laboral que reduzca la fragmentación del régimen público. Una administración ordenada, profesional y bien remunerada —indicó— permitiría recuperar la confianza ciudadana y reactivar el crecimiento económico.














