El expresidente del Tribunal Constitucional, Ernesto Álvarez Miranda, decidió pedir licencia temporal en el Partido Popular Cristiano (PPC) para asumir un “rol protagónico” en el gobierno de José Jerí. Su decisión se produce en medio de un escenario político incierto, con un país a la espera del nuevo gabinete ministerial y con una ciudadanía que exige señales de estabilidad y transparencia.
La renuncia temporal de Álvarez a su militancia no solo refleja una apuesta por la gobernabilidad, sino también un gesto político que marca distancia con la inercia partidaria. El jurista, reconocido por su trayectoria institucional, ha manifestado que su participación busca contribuir a un proceso electoral ordenado y con reglas claras, en un contexto de alta desconfianza hacia la clase política.
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Diversas versiones apuntan a que Álvarez podría ser convocado para liderar la Presidencia del Consejo de Ministros, un cargo clave para sostener el equilibrio del gobierno provisional. Su nombre simboliza la búsqueda de un perfil técnico con legitimidad moral y capacidad de diálogo, factores que el presidente Jerí ha señalado como esenciales para su primera gestión.
Con la salida abrupta de Dina Boluarte y la llegada de un nuevo gobierno, la movida de Álvarez se lee como un intento de colocar a figuras con peso institucional en posiciones decisivas. Más que una ambición personal, su gesto parece orientado a recomponer la confianza en el Estado y a tender puentes en un país urgido de estabilidad política y moral.












