La noche del domingo 13 de abril volvió a teñirse de miedo en la provincia de Sullana. Dos atentados con explosivos, perpetrados por sujetos motorizados, alteraron la tranquilidad de los vecinos, repitiendo una modalidad delictiva que ya se ha vuelto costumbre en la Perla del Chira. Aunque no se reportaron heridos, la magnitud de los hechos mantiene a la población en constante zozobra.
El primer ataque ocurrió cerca de las 11:00 p.m. en el distrito de Querecotillo, específicamente entre las calles Aguirre y Gálvez, donde un explosivo fue arrojado frente a una conocida pollería. La fuerte detonación causó alarma entre los presentes y daños materiales en el local, que a esa hora ya había cerrado sus puertas.
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Horas más tarde, aproximadamente a la 1:30 a.m., otro artefacto fue lanzado en la Calle Uno de Sullana, en inmediaciones del sector donde operan tiendas naturistas y herbolarias. El estallido dañó parte de la infraestructura de uno de estos comercios, generando un nuevo sobresalto en los vecinos que temen por su seguridad.
Ambos hechos comparten una misma modalidad: el uso de motos para ejecutar los ataques y la detonación de explosivos caseros, lo que refuerza la hipótesis de que estas acciones no son aisladas. Para muchos, se trata de un mensaje directo del crimen organizado, que actúa con total impunidad frente a una policía debilitada.
Frente a esta ola de violencia, la ciudadanía exige el cambio total de los agentes policiales de la jurisdicción, a quienes acusan de inoperancia y falta de reacción ante la escalada delictiva. “Necesitamos un cambio real. No queremos más promesas, sino resultados”, expresó un dirigente vecinal que pide medidas urgentes para frenar el terror que azota Sullana.














