En el retiro de Castel Gandolfo, se destacó la entrega de filigrana y chifles por parte de un grupo de visitantes de la UDEP, quienes portaron estos símbolos culturales como muestra de respeto y anhelo de paz. La filigrana, originaria de Catacaos y representativa de su herencia artística, se combinó con chifles, popular snack del norte, en un gesto que reafirma el vínculo cultural entre el Perú y la fe.
Los visitantes, al no lograr el encuentro directo con el papa León XIV, fueron atendidos por su secretario, oriundo de Chiclayo, quien estableció un breve diálogo para transmitir sus bendiciones y buenos deseos. El grupo aprovechó la ocasión para manifestar su esperanza en un pontificado que promueva el amor y la paz en el país, resaltando la riqueza cultural del norte peruano.
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La acción se desarrolló en un contexto de expectativa y silencio que caracteriza la residencia de verano del Papa, un lugar reservado al retiro espiritual y la reflexión. Sin embargo, la cercanía de los visitantes logró captar la atención del pontífice, quien, desde el balcón, ofreció un gesto cálido de saludo.
El suceso ha despertado el interés tanto de la comunidad universitaria como de diversos sectores culturales, quienes interpretan la acción como un símbolo de unión y compromiso con la fe y las tradiciones peruanas. Catacaos, con su filigrana centenaria, se siente más cercano al corazón del Papa, mientras se reafirman los lazos culturales entre el norte del Perú y el Vaticano.















