El seco de cabrito a la norteña es uno de los platos más representativas de la gastronomía tradicional del norte de Perú, en especial de Piura y Lambayeque. Su sabor marcado y su carne suave lo hacen un indispensable en festividades, comidas familiares o en cualquier tipo de picantería. ¿Estabas al tanto de que el secreto se esconde en el aderezo y la chicha de jora? Te detallaremos cómo prepararlo en casa.
Ingredientes:
- 1 kg de cabrito (de preferencia pierna), trozado
- 1 taza de chicha de jora
- ½ taza de culantro licuado (bien verde)
- 2 cebollas rojas picadas en cuadraditos
- 1 cucharada de ajo molido
- ½ taza de ají amarillo molido
- ½ taza de ají panca molido
- 2 hojas de laurel
- Sal, pimienta y comino al gusto
- Aceite vegetal
- Yuca cocida, arroz blanco y zarza criolla para acompañar
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Preparación
- Marinar el cabrito: Utiliza un recipiente para poner los trozos de carne y añade la chicha de jora, sal, pimienta, comino y laurel. Déjalo reposar en el refrigerador por un mínimo de 6 horas o toda la noche.
- Preparar el aderezo: En una olla grande, calienta aceite y sofríe la cebolla junto con el ajo. Luego, agrega el ají amarillo y el ají panca. Cocina a fuego medio hasta que el aderezo esté bien dorado y agradable.
- Incorporar el cabrito: Añada los cortes de cabrito escurridos (reserva el líquido de la marinada) y dóralos un poco por cada lado. Esto sella los jugos de la carne y le aporta más sabor al guiso.
- Cocinar a fuego lento: Incorpora la marinada y cocina a fuego medio durante alrededor de 1 hora o hasta que la carne sea muy tierna. Si se seca, puedes añadir un poco de agua caliente o un poco de chicha.
- Agregar el culantro: Una vez que la carne esté prácticamente lista, añade el culantro licuado y deja cocinar por otros 15 minutos para que el plato adquiera ese característico tono y aroma verde.
- Servir: Acompaña el seco de cabrito con una porción de arroz blanco, yuca cocida y una buena zarza criolla (cebolla, limón, ají y culantro picado). También se puede servir con frejoles y plátano frito, como se hace en algunas zonas del norte.
El seco de cabrito a la norteña no es únicamente un plato, es una experiencia. Su fragancia puede trasladarte a una cocina de adobe piurana, al calor de una picantería en Catacaos o a la mesa familiar de un domingo por la tarde.
¿Te decides a prepararlo? Coméntanos de qué manera te fue o recomienda a aquellos que todavía no han experimentado este magnífico plato.














